martes, 22 de enero de 2013

LA ENTRADA 50


ENTRADA 50

Siempre había deseado que mi entrada número cincuenta fuera algo especial. Y llevo días intentándolo, pero la inspiración parece que no habita en mí. Pensé que tras el campeonato de mini de Euskadi algo me llegaría, pero ni por esas. Pensé en hacer algún comentario ingenioso para contestar a los dos habituales visitantes de mis páginas, Rasputilla (40 comentarios) y Guasapete (38 comentarios pero ya no tan habitual). Estaba descartado lo de meterme con ellos, ya que si tengo pocos participantes y encima los pongo a parir. Por otro lado, desde los dos primeros números soy demasiado correcto políticamente (algo influyó el ataque a panazos en el garban toki) y ya empieza a ser tarde para cambiar. Tampoco iba a contar otra historia, ya que la entrada cincuenta debe de ser algo especial. Y mira tú por donde, sin quererlo, me ha surgido algo para contar.

Este Jueves hacemos una comida de despedida a una chica que abandona la oficina para irse a Londres. Como casi siempre, la organiza Miguel, que lo tengo sentado al lado, ya que es el único que por el momento tiene ganas. Al tener la semana pasada la comida de la otra chica de contabilidad, que también se iba (pedazo de gestión de personal) en un chino, decidimos cambiar el tipo de cocina (Yo le ayudo algo, más bien poco, a Miguel). Como el novio de la chavala es italiano, pues se pensó que el restaurante elegido debía de ser un mexicano.

Como aquí todo Blas opina (hay veces en que echo de menos la dictadura), ayer por la tarde fue una absoluta tortura el oír una opinión distinta por cada persona que pasaba por delante nuestro (menos mal que sólo somos una docena, hasta el Lunes), “está bien, pero yo….”. Eso sí, ni uno se dignó a hacer ademán de encargarse de reservar su sugerencia. Le aconsejé a Miguel que reservara el que le diera la gana. Una vez hecha la reserva, y como persistía el goteo insistente de sugerencias, decidí mandar el siguiente correo, con el fin de que se viera que la decisión estaba tomada.

Tras múltiples discusiones al final Miguel ha reservado mesa para 12 en el IX MOLOC, restaurante de cocina peruana (la propaganda habla de cocina fusión vasco-peruana) recién inaugurado en Bilbao en Doctor Areilza esquina con Perez Galdós.

Se ha pedido el menú especial de 22,50 Euros que comprende:

Primeros a compartir

Totopos con queso

Frijoles en vinagreta

Piperrada vasco-andina

Choriflauta de harina de yuca

Segundo (a elegir uno)

Ceviche de carramarro andino

Guachinango (pescado) con boniatos panadera y tomatitos

Tiras de albañil (carne) con verduras de temporada

Postre (a elegir uno)

Helado de dulce de leche

Jugo de frutas tropicales

Tarta Machu Pichu (de chocolate y nata)

Bebidas : Agua y/o vino

Opcionales (con sobrecoste)

Solomillo de llama andina (sustituir por un segundo) 16 €

Trucha salteada con carnita de puerco (sustituir por un segundo) 10 €

Escachoflines (sustituir por un segundo) 8 €

Guarnición extra de banana frita 3 €

Café 1 €

Vaso de Pisco (25º) 4 €

Pis-cola (12º) 6 €

Chicha (37º) 4 €

Chicha reposada (45º) 7 €

De lunes a Jueves de 14:00 a 16:00 la comida será amenizada por sones andinos interpretados al arpa por José Cucufato, hijo del dueño del restaurante (hemos tenido suerte, nos toca)

Pensé que picarían uno o dos, pero la sorpresa fue mayúscula, cuando resultó que sólo una no picó (tampoco estaba muy convencida y me vino a preguntar si era una vacilada). El resto, uno detrás de otro. Y eso que había pistas en los platos. La choriflauta no creo que sea un alimento de ninguna cocina y en los andes, pocos carramarros habrá. Lo de los boniatos a la panadera era más tragable. Pero los platos extras, solomillo de llama, o escachoflines. Bueno todo esto puede tener un pase, pero lo que el pollo que toca el arpa se apellide Cucufato (En el restaurante mexicano Cantina Tapachula de la Alameda San Mamés amenizan las comidas con arpas, y si no te lo crees, mira en la página web), ya no es creíble.

Lo malo del asunto es que han picado como auténticos manzaneques unos cuantos de los directores y eso tiene un peligro, sobre todo cuando toca repartir brownies (a pesar de todo, me siguen tocando, pero no todos). No he querido confesarlo abiertamente, y dejar que el tiempo borre las huellas, pero siempre quedaba un peligro, que alguno apareciera en la esquina de Doctor Areilza con Pérez Galdós, con lo cual mi vida laboral corría bastante peligro, así que mandé el siguiente correo con la dirección verdadera de la reserva.

“Nos acaba de llamar Agustín Chifa, del restaurante IX MOLOC, diciéndonos que les ha reventado una arqueta de aguas negras, pero que piensan que para el Jueves la tienen reparada. Le hemos contestado que no nos podemos arriesgar, así que la hemos cancelado y Miguel, con su implacable agilidad juvenil, ha reservado en el TAGATLIELLA en Gardoki, aquí al ladito.

Pena, otra vez será”

Aún así, alguien que manda más que nosotros acaba de pasar por nuestra mesa comentando que era una pena lo del peruano. Miguel y yo, al menos hemos pasado una tarde menos aburrida.

Por cierto, la cocina peruana pasa por ser una de las mejores del mundo. La pena es que no haya un restaurante genuino en Bilbao para que la pudiéramos conocer.

2 comentarios:

  1. Has pensado que a lo mejor no es que todo el mundo picara sino que no le enviaste el mail ni a Rasputilla ni a Guasapete?
    Por cierto, el viernes tenia yo reservada una mesa en un afamado restaurante de fusion (si bien no regentado por Agustin Chifa)y nos llamaron a media tarde comunicandonos que se habia inundado el restaurante y estaban cerrados. Seria tambien una broma de mal gusto?
    Finalmente comentar que en Bilbao hay un peruano que se comenta es razonable de nombre Aji Colorado

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  2. En tu caso sería más probables que se les hubiera acabado cierto refresco de limón y no tuvieran la suficiente entereza de ánimo para enfrentarse a tu furia justiciera.
    Mañana comento en la oficina lo del Aji Colorado en la oficina, pero no me creerá nadie hasta que consulten por Internet.

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