jueves, 23 de mayo de 2013

UNA INTERRUPCIÓN, PERO CREO QUE MUY JUSTIFICADA





Debía seguir con el capítulo XI de “La Pinquerton de Getxo” pero un sugerente debate que ha comenzado en la red social actualmente más activa (“WhatsApp”, WAP a partir de ahora) sobre los contenidos sobre los que debe versar y si debe de estar reglamentada o no, ha hecho que dirija mis esfuerzos a buscar en ese mar de sabiduría que es Internet con el fin de encontrar respuestas, o pistas, sobre los tipos de reglamentación que pueden existir para regular los chatts, sus participantes o contenidos.

Como siempre, y ante la falta de reglas cercanas, hemos de acudir a lo que otrora se llamara derecho comparado, que en el fondo no es otra cosa que lo que se haya podido hacer en otras legislaciones. El concepto de redes sociales viene de los EEUU y ahí es donde hemos encontrado el primer intento serio de reglamentación de los Chatts de WAP.

Tenía que ser una universidad americana de Maryland, la State Tech, donde la doctora en derecho de la web, Miss Honeybigbobs, ha creado el primer modelo de contrato donde se intenta regular los derechos y obligaciones de los componentes de un chatt. Como ella bien afirma en su tesis doctoral, no intenta crear un marco rígido para el desarrollo de esta actividad, sino más bien una pauta o guía, por la que se pueda encauzar de un modo civilizado esta actividad y para que no se convierta en un desparrame de infamias e insidias entre los participantes.

Como ya es bien conocido por los tres lectores de este blog, siempre asumimos una postura crítica ante todas estas innovaciones, pero en este caso, pensamos en un ejercicio coherente de honestidad acojonante, que es más aprovechable el publicar el contrato en su integridad y luego comentarlo (y ponerlo a parir, que en el fondo es lo que me va) con acertados asertos y sabias críticas.

Si he de pedir disculpas anticipadas ya que la traducción puede que no sea siempre muy acertada, y que haya veces que el intentar seguir la literalidad del contenido legal, en un estilo muy sajón, puede que para mentes más acostumbradas al código napoleónico se haga difícil, y que humildemente he de confesar, el inglés tampoco es lo mío. Pero como dijo el castizo “se ha hecho lo que se ha podío”.

Sin más preámbulos paso a transcribir traducido el contrato de la docta profesora de Maryland.

CONTRATO DE PARTICIPACIÓN EN CHATT WhatsApp

El presente contrato queda para regular las atribuciones, contenidos, derechos y obligaciones de los distintos participantes en el chatt de WhatsApp cuya denominación original por parte del “MASTER” ha sido la de ________________________________

Artículo 1. Definición. Un Chatt de WhatsApp (WAP en adelante) es aquel modo de participación a través de la herramienta WAP en el intercambio de mensajes y contenidos gráficos. Cada Chatt tiene un creador que se llama “MASTER” (M), “Boss” (B), “GOD” (G) ó “Focking Owner” (FO) que es quien decide quienes son los participantes del mismo, mediante invitación, el nombre genérico del Chatt, y el Icono que figura en la esquina con la representación gráfica que M haya tenido a bien colocar.

Artículo 2. Participantes. Los participantes (Ps) del Chatt, son aquellos a los que M haya tenido a bien invitar a participar y que democráticamente podrán elegir si participan o no.
Derechos. Tienen derecho a expresar su opinión mediante las expresiones gramaticales que sean de común uso entre los participantes y el remitir la información gráfica que estimen oportuna, mientras no molesten sus contenidos a M, que en cualquier caso podrá restringir o eliminar aquellos contenidos que considere inadecuados.
Obligaciones. El participante de un Chatt, que no puede olvidar que al final ha sido invitado por M, deberá ser decoroso en los contenidos de sus expresiones y moderado en la remisión de sus gráficos, teniendo siempre en cuenta los gustos de M, sobre todo para no provocar su ira.

Artículo 3. Icono y denominación del Chatt. La denominación original y el primer icóno gráfico son obligación exclusiva de M, pero podrán ser modificados por los Ps, siempre y cuando sean aprobados y del agrado de M. En caso de modificarlos sin permiso, podrá ser expulsado por M.

Artículo 4. Contenidos. Los contenidos del chatt serán siempre aquellos que estén aprobados expresa o tácitamente por M. La aprobación expresa es aquella que versa sobre los temas que interesan a M, hasta que dejen de interesarle, siendo aquellos cuyo debate ha sido iniciado por M. Los aprobados tácitamente son aquellos iniciados por cualquiera de los Ps a los que M no oponga reparo alguno.
Contenidos cansinos. Un contenido puede ser calificado como cansino si en cada diez intervenciones, M no hace ningún comentario, por lo que es recomendable que se deje ese tema en “stand by” hasta que M encuentre un motivo o dicho ingenioso para retomarlo.

Artículo 5. Horario. El horario de utilización del chatt será libre, salvo que M marque otro.

Artículo 6. Sanciones. El chatt tendrá un régimen de sanciones que será establecido por M. Las acciones que puedan ser constitutivas de sanción serán establecidas arbitrariamente por M.

Artículo 7. Grados de sanciones. Las sanciones serán aplicadas según su calificación de “Graves” o “Muy Graves”.
Las sanciones “Muy Graves” serán motivo de expulsión. El periodo de expulsión puede ser “Temporal”, “Muy Temporal” o “Definitivo”. El grado de aplicación es potestad exclusiva de M.
Las sanciones “Graves” serán comunicadas con un aviso, que se denomina “Strike”. El “strike 1” será el aviso que M de al Ps que haya incurrido en una infracción grave. El “strike 2” será como decirle que está nominado para abandonar la casa “Strike 3, Out” será equiparado a sanción “Muy Grave” y conllevará la expulsión. (nota del traductor. Esta graduación de sanciones es parecida a una situación de juego del deporte americano por excelencia, el béisbol. En Europa por asimilar la nomenclatura a juegos más populares podían denominarse como “tarjeta amarilla” y “tarjeta roja”. Serían más familiares a Ps de CI medio.)
Las sanciones serán “Graves” o “Muy Graves” a discreción de M.

Artículo 8. Indulto. M tendrá la potestad de indultar a cualquiera de los Ps que hayan sido sancionados en cualquier momento, incluso cuando ya hayan cumplido

Artículo 9.Uso de convertidor de voz. Ante la imperfección del convertidor de voz, queda prohibido su uso en los chatts de WAP, dado que su utilizador parece que está mamado o fumado y todo ello redunda en un descrédito brutal de su persona.

Artículo 10. Publicidad. El nombre del chatt y sus participantes, sólo podrá ser difundido si se encuentra autorizado expresamente y por escrito por M, sus descendientes y derechohabientes

Artículo 11. Confidencialidad. Los contenidos de este Chatt no podrán ser divulgados, y mucho menos dejar que lo vea el cónyuge propio y muchísimo menos uno ajeno.

Artículo 12. Disputas. En caso de disputas o controversias sobre el contenido y funciones de este contrato, las partes deciden libremente no acudir a los tribunales ordinarios y resolver sus litigios ante la corte arbitral del asilo de Barrika.

Artículo 12 + 1. Deputas. No se que me pasa, pero últimamente siempre acabo hablando sobre lo mismo, y no se sí realmente esto venía en el contrato original.

Artículo 14. Deputas y varios. Dícese de la forma genérica de nombrar gastos de oficina, cuyo nombre convencional sería complicado de resumir, como por ejemplo los cacahuetes que compras a un cliente en una gasolinera, sin contenido real para un chatt (no hay gastos) pero como es complicado definirlos en un epígrafe contable, me doy ahora el gusto (Nota del traductor: Me da que Miss Honeybigbobs ha utilizado mal el corta y pega de word)

Comentarios

El origen americano de este contrato está basado en la cultura individualista con un concepto de creatividad que da una total libertad de acción al fundador del chatt, siendo éste el que hace y deshace a su conveniencia. Choca algo con la cultura europea donde confundimos en muchas ocasiones lo privado con lo público, queriendo que lo privado acabe teniendo un ámbito de decisión que sea equiparable a lo público, sobre todo en derechos y que podamos, más que opinar, dirigir entidades privadas creadas por otros (en este caso sería M). No por esto el chatt es anti democrático. Puedes elegir, estás o te auto expulsas. Si hay opciones de elección, hay libertad.

La facultad de psicología de la Mariland State Tech U, ha creado una terapia “Anti- M” para tratar de corregir esa tendencia ansiosa que acaba originando brotes epidemiológicos de estrés, en nada aconsejables, para lo que se entiende debe de ser una actividad lúdica. Además es una herramienta gratis y sencilla, incluso para los que no están habituados a esta clase de creatividad. Se trata de crear tu propio Chatt, en el que tu eres “M” y al “M” del anterior chatt, lo conviertes en un “Ps”. Estás picado, lo expulsas de tu chatt. Que te da pena, lo readmites, y así hasta que calmes tu ansiedad. Es más, lo puedes echar y luego cancelar el chatt “ad eternum” para que se piense que nunca lo readmitiras. En fin, que esta terapia tiene millones de variantes, que con un poco de creatividad podrás multiplicar hasta el infinito.

Bueno, pues terminada esta interrupción intentaré terminar con la pinquerton de Getxo, pero me temo que voy a atropellar al prota porque ya me queda muy poca inspiración.

miércoles, 15 de mayo de 2013

LA PINQUERTON DE GETXO EQUIS

X

Más que el impacto del piano, lo que Perú sintió fue como si el mundo se abriera a sus pies y comenzara una caída en el vacío que no acababa nunca............... hasta que acabó. Abrió los ojos y sorprendido se encontró frente a la reinona que lo miraba con cara de guasa.

- Poco te interesa lo que te cuento ¡Eh!

Peru se miró sorprendido a la mano sobre la que hace algo menos de un segundo se apoyaba su cabeza, como sin saber que hacer con ella. En frente suyo, y apoyada frente en la barra, una jarra todavía helada de cerveza le esperaba, así que disimuládamente la cogió entre las dos manos con la intención de iniciar su trasiego. Pero el frío cristal que le refrescó brevemente las manos, le hizo desistir, hasta al menos un ratito más sintiendo ese frescor. 

Cogí las manos, ya ligeramente enfriadas y me las pasé por el cuello con la ligera esperzanza de que las manos lograsen bajar la temperatura de la sangre que me circulaba por la carótida. Vi la sonrisa burlona en la cara de la reinona, con su pelo rizado, ya escaso y con algunas entradas, ya abundantes, recordando aquella cara suya pecosa cuando era un niño. Al final, como siempre, una palmada fuerte en la espalda y un coro de risotadas acabaron por despertarme. Sabía quien tenía a un lado, sus carcajadas me eran muy familiares, pero no reconocí al de mi derecha al que tuve que mirar. Era más alto que yo, y mucho más feo. Su risa también era peculiar, y estaba seguro que a partir de esta tarde siempre la identificaría con el txaraiña Ganeko.

 Así, el camino de la tarde estaba empezando a quedar medio predestinado. El final era conocido, probablemente a las once terminaría todo tras los dos o tres copazos de rigor. Pero yo no podía seguir ese ritmo, así que intenté sonsacarles algo de información. Empecé preguntando por Gómez e intenté seguir por si sabían alguna novedad sobre mi caso. ¡Joder!¡Qué cabrones! Se pusieron a jugar al gallego, y cada insinuación mía era contestada por una pregunta, lo que acababa de hacerles más gracia. Les seguí el juego, más o menos durante una hora y un par de litros de cerveza. Viendo la perspectiva de otra trompa y que estaba advertido con tarjeta amarilla en casa, me puse a cavilar, bien es cierto que entre vapores de cebada fermentada, como podía escaparme de ellos.

Justo cuando salimos del bar de la reinona, sonó mi móvil. Era Elena y quería conocer de primera mano como iba la investigación. Tapé el auricular del pipofón con la mano, y les pregunté para donde iban. Les dije que tendría que estar un rato ocupado, pero que luego les intentaba pillar. Me disculpé por la interrupción y solté unas vaguedades mientras veía como se iban en la dirección de la tasca que me habían dado.

He de reconocer que como guía cultural de Getxo, soy un verdadero desastre. De hecho no conozco ni una sala de exposiciones, ni siquiera donde está la biblioteca municipal. Casi, casi, ni la ubicación de los antiguos cines, que creo ahora están destinados a equipamientos culturales. Eso sí, soy capaz de recitar de memoria todas las tascas, baretos, pubs y antrillos desde el puente colgante hasta punta galea, recordar la última vez que honré cada uno de ellos con mi presencia, y si te descuidas, hasta lo que tomé. Bueno, quizás exagere un poco y haya salido mi vena bilbaína, pero más del 50% de los locales hosteleros de la zona, fijo. Así que no fue nada difícil citarme con la señora en un coqueto tascucio con ínfulas de salón de té, donde sirven unos copazos expléndidos. Aunque con la carga que llevaba encima, al sentarme en la mesa a esperar a mi patrona, pedí un café con leche de desayuno y un trozo de la tarta de manzana casera que hacen allí.

Al de un rato entró el abogado quien tras pedir un cortado me indicó que le acababa de citar allí mismo nuestra común cliente para que le informara también de como le habían ido los temas en el Juzgado.

Nos hizo esperar un cuarto de hora, pero se disculpó indicando que le había llamado su marido desde la cárcel de Basauri pidiéndole algunos objetos de aseo personal, y se había encargado de que se los llevaran a casa.

Empezó el abogado, con un alegato que distaba sobre todo de ser optimista. La jueza no estaba muy dispuesta a investigar mucho más a fondo, ya que todos los indicios apuntaban en una única dirección, habiéndo además insinuado que sería benévola en su condena si se aceptaba la culpabilidad, bajando en uno o dos grados la imputación del delito. Por ello, no había conseguido tampoco que intentaran meter prisa con los análisis pendientes del laboratorio, sobre las pequeñas esquirlas metálicas del cuero cabelludo del fiambre.

Elena se interesó sobre donde se estaban realizando las pruebas, que no era en otro sitio que en el gran centro tecnológico vasco, fruto de una ordenada fusión de los múltiples laboratorios públicos que otrora pulularan por la geografía vasca. Elena se lo apuntó y dijo conocer a su orondo presidente, así que le pegaría un toquecillo para que acelerara esta investigación. "Soy muy amiga de su hermana" sentenció Elena con esa seguridad que sólo se tiene cuando sabes que tus deseos van a ser atendidos.

Seguí yo, con la única novedad sobre la pista de las bolas de golf, inquiriendo al abogado si sería posible el solicitar una orden judicial a la jueza. El abogado me preguntó si no tenía otra manera de averiguarlo, a lo que asentí, entendiendo con eso, que la próxima vía en el centro comercial deportivo iba a ser rubia y escotada.

Elena suspiró, nos dio las gracias, nos preguntó si debía de aportar más fondos para nuestros gastos y nos dijo que mañana se iba a la visita semanal a la cárcel, así que la disculpáramos mientras se levantaba con gesto cansado.

El abogado y yo nos quedamos para terminar con nuestras bebidas calientes, ya que no habíamos estado más de cinco minutos con la señora. Intentamos pagar los dos, pero se nos había adelantado Elena, y ya en la puerta nos despedimos. Pocas ganas me quedaban de seguir de trasiego con Caraqueño y Ganeko, así que arrastrando lentamente mis pies, los dirigí hacia Aiboa, moderno barrio y motor del Getxo del futuro.
      



 
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