FIESTA AVATAR
Con el objeto de documentarme sobre las correrías del
detective más famoso de Aiboa en la web, me acerqué en fechas recientes a una
tienda donde proporcionan toda la parafernalia necesaria para vigilancia de
terceros entre otras cosas. Iba con la intención de hacerme con algún tipo de
catálogo o revista o similar a fin de poder conocer un poco más a fondo todas
esas herramientas y si era posible charlar con alguien de la tienda. No es que fuera
preocupado, pero siempre que vas a algún sitio a dar la chapa sin entregar nada
a cambio (como mucho sólo la dirección de un patético blog), albergas cierto
temor de cómo vas a ser recibido. En una tienda, lo normal es, que cuando se
dan cuenta de que no te van a colocar nada, pasen de la calidez a una tibia
frialdad. La sorpresa fue mayúscula cuando al entrar resultó que el encargado
era un viejo conocido al que hacía tiempo que no veía.
Nos costó entrar en materia algo más de una hora,
pero se estaba muy bien en su despacho de la trastienda, con aire acondicionado,
una jarra de delicioso té helado y todo lo que nos teníamos que contar desde
hace tiempo. La explicación fue bastante amplia, con alguna que otra
interrupción de algún cliente, hasta que llegó la sorpresa final. Me estuvo
explicando que hoy en día es posible activar desde la distancia el GPS de otro
móvil, con lo que puedes saber donde está el propietario en cada momento. Me
comentó que en estos momentos era lo más vendido entre aquellos padres que
dudaban sobre las correrías de sus hijos, e incluso de alguna que tenía
fundadas sospechas de las actividades secretas de su marido. Lo malo es que se
le escapó el nombre de un conocido. Total que yo puse cara de estar silbando
mientras miraba al techo, como que no había oído nada, y el se frotaba las
manos con los ojos en algún punto fijo del suelo bajo sus pies mientras su
rostro denotaba que el no había hablado.
Así estuvimos un rato hasta que se le iluminó la cara
y me contó la última moda aprovechando los avances tecnológicos de los nuevos
teléfonos móviles, el irte de fiesta mientras sigues como un pringado en la
oficina. “Espera un segundo, que me voy
al Antxobe”. No me acordaba pero hoy es la fiesta de la Magdalena. Me hizo
ponerme por su lado para que viera la pantalla de treinta y cinco pulgadas de
su ordenador mientras tecleaba el nombre del pueblo. Como no quedó satisfecho,
puso al lado el nombre del festejo y ya apareció algo que el buscaba más, fotos
de las fiestas. Con su pipofón sacó dos o tres fotos, luego tecleó ronda de
potes, y eligió una foto en la que aparecían varios vasos de vino para hacer lo
mismo. Por último, y en una página que almacenaba fotos, buscó aquellas de un
concurso de sukalki en Armintza, organizado hace años con la cuadrilla de su
mujer. Eligió la que salía con chapela, al cuello servilleta de cuadritos
azules y camisa azul mahón, levantando un pote en una mano dibujando amplia
sonrisa.
Me invitó a tomar un bocatín de jamón en uno de los
bares cercanos a esperar la reacción de sus colegas de Chat de guasap, a quienes
había mandado las fotos que le parecieron más creíbles con un comentario sobre
lo bien que se lo estaba pasando, a pesar de no haber pillado barco para ver la teja. Mientras
estábamos degustando el bocado de jamóncito serrano con tomate, su teléfono no
dejó de vibrar y chirriar con la nota de has recibido un mensaje. Cuando pagó y
antes de despedirnos, me enseñó los mensajes recibidos y me dijo que uno de
cada tres pensaba que estaba de madalenas. “Para hacerlo bien, hay que elegir
una fiesta en la que sepas que no va nadie, ya que pueda que quieran quedar
contigo, aunque lo socorrido es decir que estás con alguien de trabajo, y que
mejor quedas en otro lado. Es lo que está de moda ahora. Se llama ir de Fiesta
Avatar”. “¿Y si te pillan?. “Lo más que te puede pasar es que en la siguiente
alguno dude de por donde andas” me contestó mientras nos dábamos la mano a modo
despedida. Bueno, ya le voy encontrando alguna utilidad más al piporrofón.
Ahora que también ojito, ya hay programas que por
proximidad pueden activarte el bluetooth y sacarte toda la información que
lleves en tu guasap. ¿Y si tu jefe lo tiene? Por ello, mucho cuidadín con estar
de fiesta en plan avatar, mientras pringas en la oficina, no vaya a ser que
virtualmente te pillen y la hayas fastidiado, bien fastidiado.
Yo pensaba que se trataba de lo contrario, de irte a magdalenas mientras tu jefe piensa que estas en la oficina, pero debe ser que estoy muy mayor...
ResponderEliminarPor cierto, es esto lo que hace un muy activo participante en el chat de la Gallarda?
Si haces el gamba en horas de trabajo, nunca lo publicas; pero tú el 22 date una vueltita por los despachos a pasar lista. Ahora lo que se lleva es aparentar más de lo que realmente se hace (Estoy pensando en ciertos tipos que salen en la tele siempre diciendo "estamos trabajando en este asunto...")
ResponderEliminarEn cuanto al guasap tengo como 100 mensajes pendientes que ya no creo que lea, así que no se de que me hablas, Rasputilla.