PIMIENTOS
ROJOS ASADOS AL HORNO
Acabo
de repasar las estadísticas de entradas a mi blog. Por no deprimirme mucho, no
voy a publicar el número total de visitas a las nueve entradas publicadas. No
es un número muy grande, ya que al público que se dirige es un poco corto. En
cuanto a número.
Dicho
esto, el mayor éxito se encuentra en las tres primeras entradas que acaparan,
nada más y nada menos que un 53% de las visitas. ¿Cómo ha ido la evolución?
Pues de trasero cuesta abajo. Las tres últimas entradas no han llegado a un 16%
de las visitas. Y ya por no haceros pensar mucho (a este paso me podré volver a
dirigirme en singular, amable lector), las tres del medio han acaparado un
porcentaje intermedio entre las tres primeras y las tres últimas, el 31%. (Suma
y verás qué 53+16+31 = 100). Soy de letras, pero tengo calcu.
Por
ello, he decidido recurrir a técnicas modernas de marketing y estoy en dudas de
contratar a una empresa que contacte vía telefónica, o realizar una encuesta
vía electronic mail. Todavía no lo he decidido ya que con el gran número de
contactos la publi contratada no da para más. Si os rogaría, en aras de una
mayor calidad e interés de los contenidos de mi blog, que respondieseis a las
encuestas con el interés y dedicación que lo hacéis con mi blog. Siempre en
aras de una mayor calidad e interés, aunque sea reiterativo.
Además,
junto con los patrocinadores de mi página web, estamos estudiando la
posibilidad de sortear entre todos los que respondan a la encuesta un crucero
por el Cantábrico. Supongo que cuando se mande la encuesta vendrán las bases
del concurso.
Dicho
todo lo anterior, con el único objetivo de poder levantar la audiencia del
blog, y dado que el público habitual es bastante glotoncete, vamos a dar la
receta de los pimientos rojos asados a “my way”. Y además es una receta que ya
ha logrado, al menos en su acabado, aparecer en la otrora llamada prensa
escrita, ahora conocida en su versión cibernética como internet.
Os paso el enlace.
Sí,
los pimientos rojos de los que habla, son los mismos de los que ahora os voy a
dar la receta, y que los hizo el que suscribe. Ese día, sólo no los probó
Natxete, que los tiene un poco de alergia. Fijaros si obnubiló al autor del
artículo (Afamado escritor en el País), que no cenamos chuletón, sino
solomillo. En la guarnición, no falló. Seguir la receta y os pasará lo mismo.
Lo
primero que hay que hacer es precalentar el horno. Si, glotoncetes, hay que
ponerlo a 200º unos quince minutos, para cuando vayáis a introducir la bandeja
con los pimientos, el horno ya esté calentito.
En
cuanto a cantidad, según el tamaño de los pimientos rojos, se cogerán tres o
cuatro. Para la bandeja del horno, recomiendo forrarla con papel de horno, y si
no tienes en casa, el papel de aluminio puede servir.
Una
vez forrada la bandeja y con los pimientos en la mano, y la ayuda de un
cuchillo, hay que cortarlos en tres o cuatro trozos (depende del tamaño, sobre
todo si no se han limpiado con agua fría), quitando el rabo y las semillas del
centro.
Hay
que colocar los trozos sobre la bandeja del horno y dejarlos a la temperatura
citada unos 35 minutos. ¿Cómo se colocan los trozos en la bandeja?. La parte de
fuera es la que debe quedar visible. Como me gusta utilizar el “hay que” cuando
no soy el receptor de dicho verbo directo. Y digo verbo directo porqué se de lo
que estoy hablando..
El
tiempo es orientativo, ya que el momento en el que deben de sacarse del horno
es cuando la telilla que recubre los pimientos queda un poco negra o se ve
claramente que puede retirarse sin mucho esfuerzo. Yo los retiro y los pongo en
un plato sopero. Luego y para que el calor de los mismos los haga un poquitín
más, los cubro con otro sopero.
Una
vez que se hayan enfriado un poco, pongo la sartén a fuego lento, con una
cucharadita de aceite y voy sacando los trozos de pimiento uno a uno,
retirándoles la piel (telilla transparente antes comentada) y haciendo tirillas
con ellos, tirándolos a la sartén. Sí además tienes un tapa para la sartén,
mejor que mejor para los 10 primeros minutos. Con el jugo que hayan podido
soltar los pimientos recluidos en el plato sopero, hay que (Me sigue molando
utilizar el “hay que”) aprovecharlo y tilalo a la sartén, mi amol.
¿Cuánto
tiempo en la sartén? A ojímetro, muchachete, y lo puedes salar al gusto. Yo los
suelo retirar cuando ya han consumido todo el juguillo y empiezan a ponerse
negros, pero justo cuando pueden comenzar a pasar de rojos a negros.
¿Acompañar?
A todo lo que se te ocurra, pero de 10 merluza o kokotxas rebozadas. De 8 con
lomo de cerdo. Si mientras los dejas que se vayan haciendo en la sartén, le
metes unos ajos que se vayan ablandando con los pimientos, pues los pones en
una tostada de pan y te chupas los dedos. Tendré que mejorar mi software para
ilustrar las recetas con fotos. Todo se andará.
Y
ya, como colofón a esta entrada, necesito que todos ustedes me ayuden en una
cruzada para descubrir en que parte del ciberespacio están mostrando fotos
mías, fotos mías robadas. Las tuvieron que tomar en el club de Artxanda, ya que
en alguna ocasión, por averías en las calderas, el agua de las duchas estaba
fría. Es la única explicación posible que se me ocurre. Es que a cuenta de esa
publicación, por supuesto no autorizada, de mis fotos en internet, estoy
recibiendo un aluvión de correos electrónicos con mensajes comerciales.
Mensajes
comerciales que sólo recomiendan alargamientos de pito, del tipo “pennis
enlargement” “make your chick wouhh¡¡¡”, “See her pleasure crying”, “try trios
and so on” “make her eyebrows up when she looks down” y unos cuantos más de ese
estilo con los que no os quiero aburrir. Por supuesto, que en mi caso sólo
hablan de estiramientos, no de estimulantes tipo viagra, ya que en mi caso
saben que no hace falta (pon tu nombre en internet y después polla, pene, pito
o algo parecido y sabrás la opinión de la red sobre si te hacen falta ese tipo
de estimulantes).
Ya
les digo, busquen mis fotos robadas y retirémoslas de internet en plan cruzada,
no por nada, pero con lo grande que soy, tener encogido el asunto por agua
fría, hace la foto un pelo anti estética, y debes buscar la belleza, sólo por buscar
la belleza, no por la grandeza.
ESTA ES UNA ENTRADA FASCISTA Y RACISTA, UN ATAQUE AL PIMIENTO VERDE, ELEMENTO MUCHO MAS SOCORRIDO E INCOMPRENDIDO QUE EL PIMIENTO ROJO. ADEMAS EL HORNO ES UN INSTRUMENTO OLIGARCA Y OPRESOR AL QUE NO SE PUEDE ACCEDER DESDE UN CAMPING GAS.
ResponderEliminarES UNA ENTRADA QUE REPRESENTA FIELMENTE LAS TENDENCIAS PSEUDOOPRESORAS DE ESTE BLOG
Rasputilla, Rasputilla, creo que te has coronado, y desde luego no creo que tú hayas usado un horno o un camping gas, incluso puede que ni los distingas en una cata a ciegas ¿Quién te paga para atacarme?
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