LA
FÁBRICA DE PINTURA
Ha
saltado estos últimos días la noticia de que en un pueblo de la provincia de
Tarragona van a construir una fábrica de pintura. Realmente lo que ha hecho el
Ayuntamiento de Rasquetas ha sido dar la licencia para que exista la posibilidad
de que la fábrica de pintura se construya. Ya me imagino los atardeceres de
días soleados en el pueblo, donde además de las múltiples tonalidades naranjas,
se verán, también colores más cercanos al arco iris. Si, y las barretinas de
los payeses, dejarán de ser rojas con la cinta negra en la base, para pasar a
unas tonalidades más jamaicanas. En fin, que si el pueblo también cuenta con
castellers, creo que lo más recomendable será dejar esa actividad, ya que con
un poco de pintura pueden pasar a ser castañers.
Al
final, lo que resulta poco gratificante es que tanto el abogado del estado como
la fiscalía anti droga ya han anunciado que presentarán sendos recursos al
acuerdo municipal. No voy a entrar en la legalidad de este asunto, ya que puede
ser el origen de muchas discusiones que no me interesan nada. Solo quiero
recordar que hace unos noventa años en Estados Unidos se produjo la prohibición
del consumo de alcohol, lo que se conoció como la “ley seca”. ¿Para qué
sirvió?¿ El personal dejó de soplar?. Ya sabemos todos que no, y una de las
consecuencias de la aplicación de dicha ley, fue que el crimen organizado
creciera y se hiciera mucho más fuerte que lo que habría sido de no haber
existido la prohibición. Pero como siempre, somos incapaces de aprender de
nuestros errores.
Y
ya que estamos con la ley seca y como en el fondo mis fieros glotoncillos, sólo
os interesa masticar o soplar, os voy a pasar la receta de un coctel, que según
nuestro paisano Juan Bas, su origen está en los USA y nació como consecuencia
directa de dicha ley. Si revuelves un poco por ahí, los orígenes del
coctel están un pelo difusos, pero lo
que sí es verdad, es que por su color, puede pasar por un té. Esa es la teoría
del escritor bilbaíno para situar su origen en la ley seca. Yo, que la primera
vez que lo probé fue en el Baskerville Pub en Orlando, y la segunda (y última)
en el Fontainebleu Hilton de Miami, puedo jurar que, efectivamente, por el
color puede pasar por té, así que si había redada, podía colar que estabas
tomando té (si no lo olía el Wiggum de turno)
La
receta es la siguiente:
Long Island Ice Tea
Cuando
hablamos de partes, la medida es la de un vaso de chupito, y el coctel llega
para dos:
1 parte de vodka
1 parte de ron
1 parte de ginebra
1 parte de contreau
1 parte de tequila
El zumo de medio limón
5 partes de cola
Mejor
que el ron sea moreno y el tequila reposado, si lo hay. Por supuesto, debe de
ir en un vaso ancho. No tengo las medidas, pero el vaso ideal es un par de
dedos más alto que un vaso de sidra, y un dedo más estrecho, y por supuesto, de
hielo hasta arriba, con la rodajita de limón, que además queda como un té muy
británico (eso es lo que han pensado siempre en las degustaciones). Lo
recomendable además, es mezclar todo, salvo la cola, en una coctelera con
hielo. Espero que el fin de semana que viene, en la fiesta de la bestia, nos lo
prepare con el amor habitual de sus preparados en el txoko.
Y
hablando de fiestas, hace unos días me llamó la atención un artículo que
hablaba del amor de los vizcaínos a las fiestas, no tanto por el contenido del
artículo (en sí, no era ninguna sorpresa o novedad) sino por la foto que lo
ilustraba. No recuerdo el año de la foto, pero era coloreada sobre el blanco y
negro, y la época era de alrededor del año 1910. Eran aproximadamente un primer
plano de una docena de personas, algunas sentadas en un banco y el resto
detrás, incluyendo a uno con una guitarra española. En una esquina de la foto,
y más en un segundo plano, estaba la pared del el típico caserío en el que una
media docena de cabezas también miraban a la cámara. No me llamó la atención
que todos llevaran txapela (de medio lao, no en plan enroscadas sobre la
cabeza), y a los que se les podía ver los pies, alpargatas. Tampoco las
camisas, todas remangadas, ni en varias manos pitillos. Lo que me llamó la
atención es que no había ni una tía. Una foto de una fiesta de vascos, y ni una
tía. Lo nuestro no ha sido ni complejos, ni falta de comunicación, ni auto
estima baja, lo nuestro ha sido el mantener una tradición que se remonta a
tiempos muy, muy, muy, muy remotos.
Si
ahora tuviésemos 20 años, ¿cómo serían nuestras fiestas?, más que nuestras
fiestas, ¿qué haríamos los fines de semana? ¿Cogeríamos una lonja?. Lo de las
lonjas, tampoco es que sea mucha novedad. Vamos a dejar lo de las míticas
fiestas en Punta Galea, ya que esa lonja estaba un poco a desmano, y recordar otras
lonjas solíamos frecuentar, ya que la alternativa de bares, aunque la caña
estuviera a duro y el medio gin kas a 20 pelas, también eran muy caras para
nuestras juveniles economías. Pocas veces los bajos de la casa de
etxebarrimendi, ya que en el alquiler venía incluida la famosa tarta de pan,
indigesta, a lo mejor no tanto, pero que empapaba a conciencia, no hace falta
jurarlo. Yo de hecho, me apunté a la peña porque las leyendas en Plencia por
los años 70, proclamaban a los cuatro vientos los guateques que se celebraban en
el sótano de la casa de los aitas del vaquero de Sierra Poteito. Con tal
intensidad llegaron a mis oídos esas leyendas, que dejé a mis amigos (acabo de
ver la foto de uno de ellos en Manchester. No sé porqué cambié de cuadrilla) y
me uní a la incipiente Peña, con mi folla habitual, ya que hubo inundaciones
ese año (otra constante en mi vida) y el sótano quedó hecho una mierda (de eso
doy fe), con lo cual no participé en ni uno sólo de aquellos guateques.
La
lonja que al final más utilizamos para famosas partidas de gana pierde
(pierde-pierde para un famoso letrado, no tanto en cuanto a habilidades con la
baraja), fue la lonja de Don Ernesto, donde además disfrutamos de algunos de
las mejores cenas, cortesía de madres cocineras (con mención especial a los begis
de Doña Begoña, la ensaladilla rusa de Doña Miren y los increíbles pimientos
rellenos de Doña Carmen). Sí, y además, no entraban tías, salvo aquella tarde
para trincarse las nécoras que con grave riesgo de nuestra vida atrapamos
aquella noche estrellada en la marea viva de la playa de Barrika en el verano de 1981. Total que íbamos con
una linterna sin casi pilas y con guantes de goma de cocina, frente a toda
aquella tribu de depredadores con faros halógenos y pinchos metálicos que
llenaban cubos y cubos de sabrosas nécoras. Con el miedo que me daba coger un
karramarro, como para meter la mano debajo de una roca pa pillar una nécora, y
aun así, metía la cabeza para señalárselas a Jota, que o como estaba loco, o
quería impresionar a alguien, las agarraba. Pues ni una puta pata de nékora
trinké en la merienda.
Pero
ahora que hago memoria tampoco pillé cacho con los begis, a pesar de ser
cronista del primer begi pescado en el benlaola, con sifonazo incluido a la
cara y gorra blanca de beisbol que llevaba Orzogüei, pero creo que esto será
tema de otra entrada.
De
alquilar una lonja ahora, ¿cómo sería?. Entiendo que habría al menos una play o
una x-box, o más bien una play y una x-box, ya que en el tema de los manganis,
hay alguno frikis declarados entre los que me imcluyo, ya que la primera game
boy que hubo en mi casa, fue mía y sólo mía. Como también hemos sido bastante
pijillas, la televisión hubiera sido de plasma, como no y los sillones de Ikea,
antes que mangados de casa. Cocinita y micro ondas, por supuesto y aunque se
hubiera intentado prohibir la entrada al sexo contrario, alguno ya se habría
encargado de acotar una zona como reservado, e incluso ponerle cortinillas. En fin,
no tan distinto de lo de ahora.
O no había tías en la foto- o eran tan feas que parecían hombres- o iban disfrazadas como en la escena de la lapidación en 'la vida de Brian'
ResponderEliminarTe etxaba de menos, Guasapete, sin tus comentarios este blog no sería el mismo. Por cierto, no había tías en la foto, como por ejemplo, en las fotos del Benlaola
ResponderEliminarperdona, el primer begi del benlaola sería de aquella tarde, porque se limpiaban los careles, porque sino, en aquellos momentos serian negros.
ResponderEliminarHola, Katx-Ondo, no sé lo que es un karel, (que se escribe con k de demokracia) pero ten kuidadin cuando hables de colores que puede aparecer Rasputilla, que últimamente anda de un sensible.
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