Quizás deba comenzar esbozando
alguna excusa por haber estado más de un mes sin haberme dado una vuelta por
aquí. Bien es cierto que además prometí realizar una auto entrevista sobre la
carrera con final en el lago Enol de hace algo así como 6.000 días. En esos
momentos mi ego marchito necesitaba un ejercicio de auto afirmación, ejercicio
que realicé durante aproximadamente una semana, ensayando la auto entrevista en
mis diarios viajes en el sub urbano. Me quedaron muy bien, fueron
reivindicativas, divertidas y muy serias, pero al final para plasmarlas en el
teclado me invadió una gran pereza, dejándolas para la semana que viene. La semana
que viene ya ha llegado al mes, la terapia interior ha sido efectiva, y ahora
que estoy en la cresta de la ola, al menos anímicamente hablando, voy a
intentar contar algo.
Cuando subía esta tarde he visto
a una lagartija intentar subir una escalera a saltos, hasta que al segundo
trompazo ha decido subirla andando, trepando por la contra huella. Y así ha
logrado su objetivo. Esto podría suponer una alegoría sobre el éxito y el
fracaso. Sería bueno darle una lectura tipo intelectual, pero a pesar de mi
retorcida mente, me es imposible pensar en otra cosa que no sea la gracia que
me ha hecho y el pensar que a veces los animales son tan tarugos como nosotros.
La generosidad rebosa por todos
mis poros, así que os voy a contar la gran mano amiga que soy. Sobre todo en lo
que trata de restaurantes.
Evidentemente no soy una guía
gourmet, dedicaría a eso mi blog si supiera o pudiera andar saltando de
restaurante en restaurante como abejilla de flor en flor (¡toma metáfora!). Pero
he dado bastantes vueltas alrededor de la piel de toro, y es raro que un día
que andes perdido por una de esas autonomías de Dios, en la que no pueda
recomendarte un digno pesebre donde calmar los calambrazos del estómago. No
alcanzo a todas, pero al final acabo conociendo a alguien que ha andado por la zona. Y sino preguntarle a
Miguelín, cuando teniendo una mañana libre en la manga del mar menor, acabamos
en las garras de un arroz caldoso de langostinos de la bahía confundidos entre
los vapores del marques de riscal. ¿Qué andas por la provincia de Lugo?
Acércate al de los siete platos en Viveiró y únete al club de los abroncados al
decir a la dueña que postre mejor no, que tienes prisa. ¿Berenjenitas con miel
a precio menú? El hostal de Montoro.
¿Hay truco? Uno muy sencillo,
sino conoces la zona, pregunta a alguien que la conozca y que no sea sospechoso
de guiarse por modas pasajeras. Yo he visto alguno que está de moda en Madrid,
que en fin. Y luego, cuando hayas papeado según mandan los cánones, una pequeña
llamada agradeciendo la recomendación, que siempre gusta, lo digo por propia
experiencia, porque la mayor parte de las veces no acabas sabiendo si te han
hecho caso.
¡En fin! Que todo el discurso
anterior es para pedir a mi único lector asiduo que me recomiende restaurantes
en Cuenca, ya que he tenido la brillante iniciativa de ir allí a pasar el
puente de San Euskadi, seguida de la gran iniciativa de preguntarle sobre
restaurantes.
Te podía haber mandado un correo
electrónico, pero así es como algo más entretenido
Vaya forma de gestionar un blog literario!!!!!
ResponderEliminarEn Cuenca solo hay un sitio gastronómico que es pecado no visitar. No se trata de un restaurante sino de un bar de raciones en barra. Se llama La Ponderosa y esta en la parte de abajo. Todo bueno e imprescindible probar los tomates (son raff y los cultivan ellos mismos). Excelente carta de vinos en la barra.
Si tienes ganas de seguir picando vete muy cerca al Korynto y pide unas gambas y unos dados. El bar es cutre, las gambas no dicen nada pero esta todo el mundo jugando al mentiroso.
De restaurantes la primera decisión que debes tomar es si vas de comida conquense (morteruelo, zarajos, gachas, etc..) o normal. Si vas de conquense prepara el estomago, es duro. Te recomendaría el propio mesón de las casas colgadas arriba en la plaza. Si vas allí y sigues andando hacia arriba antes había un bar llamado el panorámico (el pano) para tomar unas birritas con vistas de la hoz del Huecar.
El restaurante mas conocido es el Casa Antonio (típico asador de cochinillo, cordero, etc). Esta abajo.
Indispensable el paseo de las hoces de huecar y jucar (en coche o bici)
Copas yo solía tomar arriba en los bares de los soportales de la plaza mayor.
Le he mandado un mail a Pepe para que me informe de las ultimas novedades (yo a lo mejor hace 7 años que no voy)
me encanta lo de "blog literario". Rasputilla, ten cuidado con las cadenas, que hay tres señoras en LA intentando desencadenar las sillas de una terraza
EliminarQue tal por Cuenca?
ResponderEliminarSuspendimos Cuenca. Al final pasamos por la Catedral de Toledo
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