En eso me estoy convirtiendo. Hemos llegado
a Lunes y todavía no he comenzado a cumplir con el compromiso autoimpuesto de
colgar una entrada todas las semanas, y eso que para el Viernes pasado, el día
anterior ya había comenzado con el tan manido tema de la “botella medio llena o
la botella medio vacía”, os imagináis después de que disgusto. Había encontrado
incluso un tópico sobre cuando te ponen el GT con una tónica que no te gusta.
Que sí, que hay dos formas de verlo, o “vaya mierda me han dado”, o “¡qué
bien!, voy a probar nuevas experiencias”. Incluso os puedo asegurar que en su
momento, me llegó hasta parecer gracioso. Encontré otras comparaciones sobre
“medio llena o medio vacía”, pero ya tocaban temas más cercanos y la auto censura
apareció de nuevo, no vaya a ser por un casual alguien con el que no contaba lo
lea, y tenga más follones de los habituales.
Todo sea dicho, me llevé un disgusto de
cojones. Cuando acabó la primera parte, lo sentí tan negro que me metí en la
cama. Últimamente ando un poco baldado cuando el reloj comienza a rondar las
9:30 de la noche, ya que estoy aprovechando las mañanas hacia las 6:30 para darme un paseo de
unos tres cuartos de hora por la zona (y bien pensado debo cambiar un poco de
ruta ya que la cuadrilla de jóvenes y jóvenas impúberes que esperan a su
autobús escolar a tan madrugadoras horas, me miran con cara rara). Ese día,
aguanté algo más, pero tras introducirme en las sábanas, noté como iba cayendo
en los dulces brazos de Morfeo, a pesar del histérico mosqueo que tenía encima.
Eso si, recostado en la almohada con la oreja mala pegada, y la buena al aire,
todavía con la esperanza de oír gritar a los vecinos y levantarme a todo
correr. Si, como cuando estás en la cama, a punto de dormirte y todavía sigues
con la esperanza de la contraria se meta enseguida con tórridos propósitos, y
mantienes una oreja despierta para cuando oigas el suave chirriar de la puerta,
aunque ya sabes que eso no pasa.
A la mañana siguiente, y sin ninguna
tentación de saber el resultado, comencé mi paseo matutino. A los cinco
minutos, ya empezaba a no verlo tan claro. La razón era muy simple, para esas
alturas del paseo, el día de la semifinal del Sporting ya me había cruzado con
algunos que llegaban a casa a esas horas (incluso alguno corriendo, supongo
para llegar antes a casa de que se despierten sus viejos para ir al trabajo).
Pero era igual, la primavera comenzaba a mostrarse en todo su esplendor, y me
iba inundando de esperanzas. A esas horas de la mañana es cuando se me suelen
ocurrir las tonterías que habitualmente escribo, y he de reconocer que debería
anotarlas en algún sitio, ya que luego casi nunca me acuerdo, eso sí, me
parecen tan geniales que se pasan los tres cuartos de hora volaos. Empezaba a
recuperar la esperanza, cuando al doblar la esquina de la piruleta (hay justo
al lado una tienda de chuches con ese nombre) en uno de esos malditos
periódicos gratuitos pude leer “Todavía nos queda la copa” (por esto iría lo de
la botella medio vacía)(Nunca cojo ningún periódico gratuito a la salida del
metro, y a partir de ahora mucho menos). Juro que mientras mormojeaba aquella
frase tan manida de “lo sabía, lo sabía” (fue la frase mítica de un verano
juvenil, que alcanzó su mágico apogeo cuando uno que se cruzó al saque mío de
una falta, recogía sus gafas del suelo) noté que se me inundaban los ojos (Así
que tampoco os extrañe que los impúberes que esperan al autobús me miren raro,
con las pintas que voy y encima medio llorando).
Bueno, ante todo uno ha de ser un ejemplo
ante su vecindario, por lo que sorbiéndome las lágrimas y haciendo de tripas
corazón intenté autoanimarme, ya que estaba convencido que habíamos perdido,
pero no fue hasta que compré en el quiosco el periódico cuando reconocí que
aquello que tanto temía, había pasado. Viendo la foto del Iker hecho un mar de
lágrimas, se que la final de la copa la vamos a ganar, ya que el dolor que
produce el perder una, es algo que no se quiere repetir.
Y si la perdemos, que será repetir la
historia del 77, pues tampoco pasa nada, ya que dentro de unos pocos años
volveremos a ganar un par de ligas y otra copa del rey. Ya lo dijo Mastropiero
“Hasta que el arbitro no pite, todo se repite”, o el Chesterton más
dicharachero “Con el chacolí la gabarra, el que lo bebe, la agarra”. Por
cierto, a los que pensabais ir de acampada a la Moraleja al jardín de Periko
(El mayor de los Dalton), haceros con existencias de papel y cartón, ya que el
vecindario alertado de vuestra llegada, ha decidido retirar al menos
temporalmente los contenedores azules de papel, para así disuadiros de que
queráis haceros casitas en la urbanización. http://www.youtube.com/watch?v=GPunlJSy-NY
Y sin más preámbulos comienzo con las
excusas que es la chorrada de la que voy a teclear hoy. ¿Por qué el Viernes no
colgué mi entrada?. Porque el Viernes a la tarde (a la mañana curro) justo era
cuando se jugaban las semi finales de la Final Four de baloncesto de la Euroliga, y no me
dio tiempo a teclear nada (Algo iba escribiendo en un cuaderno, pero al leerlo
un par de horas después me pareció un peñazo impropio para la ex peña y
satélites). “Lo hago el Sábado por la mañana”, pensé adormilado. Pero no me
acordé (La memoria a corto va cada vez peor, pero soy capaz de acordarme de
chorradas de hace 34 años) que había quedado a echar una partidita de golf con
mi amigo “el doc”, cuando acabara su guardia. Si, fui a partir de las once
cuando salí de casa, y sí podía haber tecleado algo, pero me pidieron lentejas
para comer, y claro, si no iba a volver hasta las cinco, pues eso, hice
lentejas.
Como creo que la única razón de seguir teniendo
algún seguidor es por las maravillosas recetas de cocina que os voy pasando,
así que os diré como hice las lentejas (por cierto hubo alguna queja porque
eran de bote(s)(+ d 1), pero viendo lo que sobró, no me convencieron nada). Lo
primero que hice fue poner a fuego medio un par de cebollas cortadas a juliana.
Cuando se fueron haciendo un poco, le eché un cubito de sopicaldo de carne (el
knorr de toda la vida, pero queda más molón decirlo así) y le puse también
agua, algo así como medio litro. Lo dejé un cuarto de hora y lo pasé todo por la batidora. La razón de
hacerlo así, es que con las horas, el caldillo va espesando, claro eso lo pensé
porque seguía dormido, en mi casa nada dura mucho, y sino se llevan un amigo a
comer. Ya con un caldillo que si hubiera tenido un futuro más allá de cuatro
horas, hubiera espesado, vacié dos botes de lentejas y dejé dos o tres minutos
el fuego puesto hasta que hizo “chop, chop”. Entonces, vino el truqui, unas
rodajitas de chorizo riojano y retirar la cazuela del fuego. Lo ideal sería
dejarlo reposar unas horas, pero hay lo que hay.
Bueno, tras el intermedio culinario,
seguimos con las excusas. Cuando llegué de hacer los 18 hoyos estaba mortimer,
y me quedé dormido en el sofá. Cuando me desperecé, pensé, lo hago mañana a la
tarde, pero….., mi nene tenía torneo de golf por la tarde (que ni pude ver a
Alonso), así que fuimos a acompañarle. Total, que estuvimos esperando un buen
rato, ya que a una niña se le rompió el carro, y en fin, para cuando acabó la
merienda ya era tarde y al llegar a casa (y descubrir que se habían zampado mi
comida, que tuve que rehacer, ver la final de baloncesto) se me echó la noche
encima, y lo he tenido que dejar para hoy.
Y esta semana viene complicada, el Miércoles
a Madril, el Jueves a Burgos, el Viernes torneo de golf, el Sábado a pasar la
tarde a Medina, el Domingo nuevo torneo de golf y jamadota, el Lunes a Vitoria,
así que si alguien me da una ayudita, http://www.youtube.com/watch?v=gQLtCoh5EaI&ob=av3n,
pues a lo mejor saco algo.
Por último, un comentario sobre las diez
canciones que más sonaron la semana pasada en Bucarest, “Pachin, Pachin,
Pachin, a Garbancito no piséis”, su versión vasca “Patxin, Patxin, Patxin a
Garbanzito no piséis”, y en la lengua de Shakespeare “Frankie, Frankie,
Frankie, do not step on Little Chickpea”
Por cierto, aunque tambien un blog tarde, buena la playa de los ahogados, aunque me parecio mejor la primera Ojos de agua, y creo que acaba de sacar otra que aun no he leido
ResponderEliminarPues ayer pillé los Ojos del Agua, y he comenzado a leerla esta mañana. A la tarde no he podido, no por la insistencia de mi querida línea de low cost (tres horas y media de retraso y agradeciendo a "casi"todos los pasajeros su comprensión)sino porque me encontré con mi amigo trosky del cole, al que no veía desde hace unos 30 años, y hemos tenido una entretenida cháchara. Seguro que este link te gusta http://detectivesdelibro.blogspot.com.es/
ResponderEliminarEsto empieza a parecer un consultorio de los de antes y seguro que Ossie Dalton se acuerdacde la musiquilla....
ResponderEliminarConozco la pagina, gracias. Aunque tengo que decir que cuando mire el mapa de detectives en España (que es donde mas domino), eche en falta a varios: Sargento Bevilacqua y cabo Chamorro, Inspectora Petra Delicado y subinspector Garzon, Comisario Mendez, Juez Lola Machor, etc)
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