Ya no hace falta que corras, tío, esto se acabó. Hace unos
días pedí que se me remitiera la dirección de correo electrónico de uno de los
defenestrados en mi editorial, con el fin de que pudiera defenderse de las
acusaciones vertidas sobre su anti peñismo. O le habéis juzgado ya, y no merece
ni agua, o sois más vagos de lo que pensaba.
Esta mañana recordaba la heroica distribución del famoso
paskín. En aquellos tiempos en el que el invento de comunicación más moderno y
relevante era el fax, (acababa de arrinconar al telex), y que el único correo
que existía era aquel que para usarlo tenías que pegar un sello al sobre, las
direcciones había que escribirlas a mano y la echabas en un buzón. Y no hace tanto. Ahora, que
para mandar una dirección por correo electrónico sólo hay que dar a responder y
pegar la dirección del amigo Patraña, siete segundos y un poco de educación, no
he logrado ni una sola respuesta. Seguro que si lo hubiera pedido por putofón,
alguno habría contestado. ¿Qué pasa, el correo electrónico esta “out” y ya no
mola?. Lo dejo.
Al final, voy a tener que dar la razón a Juantxolas sobre
que “La Peña no existe”, paradójicamente, al único que desde la lejanía ha
intentado que se mantuviera esta unión, unión que alcanzó su cenit en Junio de
1997, cuando la genial idea de Montxito de celebrar la despedida de soltero del
Goiri en Salou, tuvo una respuesta unánime (Salvo Montxito, que como será
siempre recordado, al final se rajó y no vino). Aquel momento irrepetible
cuando uno desde una cabina telefónica (No era usual tener móvil todavía) llamó a un taxi
a las cinco de la mañana para que le fuera a recoger a la discoteca “La cagué”
(El taxista le contestó que será “La cayé”, escrito en catalán “La Cage”). No
merece la pena seguir.
Montery, Salou, aquellas fueron las últimas (¿Os acordáis
que cantante salía en pelotas en el interviú, y cuantos posters pegamos en el
camino rural en plena campiña vasco-gabacha para marcar el camino a la casa
rural? ¡Si Garbancito hubiera resucitado, se habría dejado de miguitas de pan y
habría copiado nuestro método! Ahora, que a lo mejor le hubiesen llamado
Pornogancito. Bueno, no existiría, ahora tendría tontón en el putofón).
Para rememorar viejos tiempos, tras una ardua búsqueda, había encontrado una
casa parecida a la de Montery , pero ubicada en Gatika, con 16
plazas, sin nadie en dos kilómetros a la redonda, sólo un rebaño de ovejas tras
unas alambradas (que para evitar repetir episodios ya vividos, sde solicitó su deselectrificación), lo cual le daba el toque bucólico y pastoril que a más
de uno le chifla. No se para que perdí el tiempo con esto.
Lo que sucede es que la peña está dividida en dos sectores
(Excluidos los “añas” que se han cambiado de cuadrilla). El primer sector es
conocido como “el rancho”, ya que está habitado por todos los potros que deben
cajas de botellas de vino (ya conocéis los estatutos) y para evitar tener que
aflojar la mosca, hacen como que no ven ni oyen. Por lo menos tienen un motivo,
espurio, pero al menos hay un motivo. El
otro sector es el LIMAKOS, lleno de lentos, vagos y perezosos, que salvo por
putofón, no contestan a nada. Se quedan tumbados al sol, esperando a que otros
cumplan con la cuadrilla. Sólo nos salvamos, tú, amable lector,
yo, sudoroso escribano, y el recto Juantxolas:
1994, amanecía en Montery,
por el este, el sol se desperezaba
mientras allá por el fondo
el pastor se electrocutaba
Juantxolas embelesado y feliz
una margarita en su mano admiraba
¿Sería una premonición la dicha
que
de su cara emanaba?
A pesar de esta licencia métrica, sigo muy cabreado por no
haber podido remitir al amigo Patraña la posibilidad de defenderse, como el
otro “aña”, que ese sí se ha defendido furibundamente arrojándome migas de
pan en un restaurante, en plena comida de trabajo, cuando yo estaba intentado
convencer a un perito de seguros de que yo era una buena persona y merecía algo
de credibilidad. El acompañante del “aña”, antiguo miembro de la extinta Peña CB , escondía su rostro ruborizado
tras sus manos. Tuve además que escuchar al “aña” decir que nunca más me iba a
contar nada (No se lo cree ni él, le va a durar su huelga de silencio lo que le
cueste a un amigo de su “nueva” cuadrilla colgar en la red alguna nueva
patochada). Al de un rato, y sin importarle mi presencia, habló con uno de sus
amigos nuevos, y es una pena, porque este finde se vuelve a Astún y hasta que
el Lunes su socio no le avise de esta nueva entrada, no se va a enterar. Creo
que en su “nueva” cuadri, todos se han comprado los forros polares del mismo
color, para ir más de cuadri, cuando hagan travesías en la nieve ¿Se habrá
vuelto piporro?
Lo dicho, una pena lo de la
peña. Adiós.
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ResponderEliminarEsperando al número de Febrero. Dale Keseakaba!
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